Muy buena noticia la del programa de bibliotecas escolares en la Capital, especialmente porque después de la construcción de los grandes edificios para bibliotecas públicas y el desarrollo de la Bibliored, es común que las bibliotecas escolares sean olvidadas, tanto porque los recursos para estos servicios son escasos, como por la idea errónea de que habiendo bibliotecas públicas no hacen falta las escolares.
Por eso celebro la donación de colecciones de 50 millones de pesos cada una, a 337 colegos oficiales muchos de los cuales sin duda ni siquiera tienen un salón con el aviso de biblioteca. Que estos primeros libros sean el inicio de servicios bibliotecarios escolares y que no se queden encerrados llamando polvo. El punto negro es la alianza que la Alcaldía tuvo que hacer con el monstruo pseudoeditorial llamado Panamericana, que proveera todos los títulos... pero no veamos siempre la paja en el ojo ajeno, aún con Panamericana detrás un apoyo a las bibliotecas escolares es muy loable y necesario, y bien recibido como se describe en la crónica Cuando los libros van al barrio.