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« El futuro de los libros
| Marina d'Or apesta »
Un clásico muy bien explicado, por 14:
lo malo de los directores es que a veces se quedan con alguna idea falsa que no se detectay de repente al cabo de unos meses te dicen algo y te das cuenta de que llevan todo ese tiempo con una conclusion, algo que te perjudica a sus ojos
y la unica solución es reventarles los sesos, algo que habitualmente no se puede hacer
Normalmente el volumen y magnitud de esas impresiones falsas es directamente proporcional al miedo que les ahoga. Y digo miedo, no miedo al que padece las falsas conclusiones.
Enviado por Javier. Febrero 13, 2006 01:44 PM