Hoy hube de volver la biblioteca central de mi universidad, la primer gran biblioteca que conocí, la primera cuyos estantes estaban abiertos (con pocas restricciones) para que yo manoseara los libros. En esa biblioteca de 1990 había sendos muebles de madera con cajoncitos marcados con letras del alfabeto en cuyo interior vivía el catálgo de fichas de cartulina , en ese momento aún convivía con sus hermanastros las listas impresas de la base de datos, formas continuas de rayas verdes y blancas empastadas en plástico azul.
En poco menos de dos años, los muebles de madera fueron ocultados al público en la oficina de procesos técnicos, y aún lograba colarme para usarlo. Pero luego fue finalmente destruido: eres demaciado grande, demaciado viejo, demaciado sucio, demaciado lento, demaciado pobre... Y nunca volí a verlo.
Hoy, que hube de volver a la biblioteca y hacer la fila insoportable frente a los pocos computadores disponibles (no importa el número simpre parecen pocos) y usar el eficiente OPAC, recorde al hermoso catálogo de fichas de carton y mentalmente hice este Requiem en su honor:
A catálogo de fichas llegaba con mis preguntas y mi ignoracia, referencista compasivo con paciencia me explicaba: autor, título, materia; implacable ordenación alfabética, con fichas de referencias cruzadas me enseñaba como buscar mejor, con fichas de véase además me contaba que había otros temas que también podían ser de mi interés. Sin insultarme nunca con mesajes de error, sin fallar con los bajones de luz, sin mosrtarme resultados absurdos que nada tenían que ver con mis preguntas.Parada frente a sus cajones hechos a la medida, deslizando cada vez con más fruición los dedos sobre las tarjetas y sus guías, nunca sentí la mirada impaciente de los que esperaban para buscar, porque había muchos cajones para elegir; tampoco soporte que la multitud en espera tuviera que saber qué estaba buscado y cómo me equivocaba al buscar, provocando comentarios molestos.
Nada de eso pasaba, porque cuando me equivocaba buscando, aunque fuera por una vergonzosa falta de ortografía el catálogo de madera guardaba siempre el secreto, no sin antes haberme enseñado algo nuevo. El catálogo de madera sabia ser discreto pero no era silencioso porque, sin pretenciones pero con orgullo exhibía felizmente las nuevas adquisiciones con las cartulinas nuevas que resaltaban sobre las más viejas, nuevas noticias para el lector. Los nuevos catalogos digitales no saben lo que es eso, lo revuelven todo, lo suman todo y son capaces de callarte la boca anunciado a pantalla llena: 0 registros encontrados. El catálogo de fichas siempre tenía algo para dar, sino existía tarjeta para lo que yo buscaba, había un sencillo aviso para guiarme sin aspavientos.
El catálogo era la biblioteca misma, organizada de tres formas distintas con tarjetas en vez de libros, allí nunca me sentía perdida. El digital es medio tonto o tono y medio, no me entiende, no me explica, no me dice nada, excepto que no sé cómo usarlo. En busca de la eficiencia máxima perdió el sentido. El catálogo de fichas conocía su misión, mantenerlo no costaba más que la biblioteca misma, actualizarlo era rápido y no requería de un equipo humano más grande que los referencistas y más caro que la colección de referencia, su sistema nunca se "caía", no dependía de fuentes de poder externas (tan inestables en estas tierras), para usarlo no exigía más que saber leer y hasta era ciento por ciento reciclable.
Hoy en estas filas de personas impacientes y molestas, cegadas por la luz y las pantallas, recuerdo que junto al catálogo de madera no había filas, sino un grupo de lectores conversando, cuando el tiempo aún no era un valor escaso, ni la velocidad se había impuesto como requisito necesario. Hoy quisiera que al menos te hubieran permitido permanecer en algún rincón como recordatorio de tiempo más felices.
muy bueno; Y yo me pregunto, me gustaría tener un mueble de esos, un fichero de biblioteca. ¿Alguien me vendería uno? , uno fuera de uso. No es broma, alguna vez he pensado enviar un mail a iwetel con el tema, pero para no ser el hazmerreir y eso... frikismo!
Enviado por Barbol. Febrero 24, 2005 10:10 PM
La verdad es que es una visión muy optimista del catálogo de fichas. No puedo estar de acuerdo en esto:
>nunca sentí la mirada impaciente de los que >esperaban para buscar, porque había muchos >cajones para elegir
Era curioso pero por consultar una ficha en un cajón impedías físicamente el acceso a los otros (los que estaban debajo) a menos que lo sacaras ¿desencajonar? literalmente y te lo llevaras a una mesa ¿no?
Enviado por Barbol. Febrero 24, 2005 10:19 PM
La posibilidad de retirar el cajón existía, pero no era muy bien vista en todas partes. En general el Requiem es optimista... es un Requiem y seguro recordé y me inventé sólo maravillas y algunas no serán del todo ciertas. Pero como dicen por ahí: no hay muerto malo.
Enviado por Andrea. Febrero 24, 2005 10:46 PM
En una de mis sustituciones tuve que intercalar miles de fichas. Cuanta nostalgia.
Enviado por Catorze. Febrero 24, 2005 11:48 PM
No , si el Requiem es cojonudo Andrea. Cierto a los bibliotecarios no les gustaba que desencajonaras, pfff siempre resistentes al cambio.
Luego desaparcieron los cajones, y los sustituyeron por aquellos OPAC que debían ser la versión mueble de cajones del software de los años setenta, y que por el mismo ánimo de resistirse al cambio cuando los instalaron ya estaban obsoletos. Flipante!
Enviado por Barbol. Febrero 25, 2005 09:17 AM
A mí también me gustaron siempre esos muebles de fichas catalográficas.
Barbol, si decides poner un anuncio en IWETEL pidiendo uno, avísame, que lo mismo pides otro para mí.
Enviado por Maria Elena Mateo. Febrero 25, 2005 09:36 PM
Yo también he querido tener uno de esos, pero sólo he conseguido de los metálicos que no son tan "bonitos". La pregunta es lo tendríamos para llenarlo con las fichas de nuestra biblio? O para qué lo usaríamos?
Enviado por Andrea. Febrero 28, 2005 03:58 PM
Para Maria Helena y Andrea.
Vale, hay que hacer un loby al rescate de ficheros de bibliotecas, y si posible un mueble de cartas geográficas.
Sobre su utilidad, yo ya lo he pensado y no vale para gran cosa, no caben los cd's, creo que sólo vale su superficie para poner cosas. Meramente decorativo, por eso tiene que ser de madera. ¿no? Tiene el encanto de un mueble profesional, de su funcionalidad, a mí me gustan mucho, y no sólo los ficheros, sino todo ese tipo de muebles funcionales y antiguos. Véase cajetines de llaves de hoteles, muebles de imprentas, oficinas, etc.
Enviado por Barbol. Febrero 28, 2005 10:04 PM
Si es que eres un nostálgico
Enviado por Smith. Marzo 1, 2005 09:07 AM
Bueno, sirve de directorio telefónico, si tienes muchos amigos... porque lo de hacer fichero de nuestras bibliotecas personales no parece animar a ningún bibliotecario.
Enviado por Andrea. Marzo 1, 2005 04:14 PM
no es cosa de nostalgia, smith. Creo que es por otro lado. Muebles que se hicieron para cumplir una función muy precisa.
Enviado por Barbol. Marzo 2, 2005 09:18 AM
quiero saber sobre las fichas catalograficas
Enviado por rani. Septiembre 7, 2006 01:31 AM