Esta semana se confirmo públicamente lo que en los corrillos bibliotecarios se oía desde finales del año pasado: la bibliotecóloga Lina Espitaleta, renuncia a su cargo en la dirección de la Biblioteca Nacional de Colombia. La noticia publica esta adosada por un artículo de prensa de Juan Amarillo en El Tiempo y se siguen los comentarios del gremio colombiano por la lista Infosfera.
Según el señor Amarillo la labor de Espitaleta fue estupenda y le creo, pero me da algo de desconfianza porque también alaba al anterior director Carlos José Reyes "gran intelectual y dramaturgo" del que sí sabemos no hizo mucho, el más, el mismo Amarillo dice que Espitaleta encontró "tiradas hacía varios años, pudriéndose sin oficio ni beneficio, valiosas colecciones de periódicos", entonces cómo pude haber sido buen director; además califica a la actual Ministra de Cultura como persona "inteligencia superior [con] un olfato finísimo para escoger a sus colaboradores". Y eso sí que no me lo puedo creer.
Para mí el simple hecho del nombramiento de Lina Espitaleta fue un logro para el gremio y su renuncia a tan sólo dos años de su posesión me entristece, porque en dos años no puede salvarse una institución con más de cincuenta años de abandono, ni pueden depejarse todas las dudas sobre las capacidades de los profesionales bibliotecarios contra las de otros intelectuales. Así que me temo que volveran a preferir a uno de ellos antes que a uno de nosotros.
El mismo columnista afirma que no le gusta la bibliotecóloga Catalina Ramírez para el cargo por su juventud, pero que sí le suena la, también bibliotecóloga, Gloría Rodríguez Santamaría, quien es sin duda una de las mejores profesionales del País. Seguro se le ofrecerá el cargo, pero también muy seguramente no aceptará.
Los colegas en Infosfera tienen varias cosas en claro, primero que el gremio debe estar atento para lograr que la profesión se gane de nuevo el cargo, con el respeto de la ley que obliga, en ello no se puede más que estar completamente de acuerdo; y segundo que no hay porqué entrar en pánico, de seguro hay muchos otros bibliotecólogos con capacidad y experiencia para asumir la Dirección, en esto me gustaría estar de acuerdo con ellos y en general lo estoy, que hay profesionales capaces de dirigir una biblioteca nacional, los hay; pero que esos quieran dirigir la Biblioteca Nacional de Colombia con lo que eso implica (escasez, condescendencia, politiquería, los jefes, etc.) eso sí que esta difícil. Pero yo creo en milagros.
PD. Un día después de la publicación de este comentario me entero que via Infosfera que Catalina Ramírez no es bibliotecóloga. Así aunque por razones distintas el gremio y Amarillo están de acuerdo en que no es la persona indicada.