Compartir y comunicar información en una organización es potencialmente beneficioso, pero no es normal ni natural. De hecho puede ser muy peligroso.
Dice Alfons Cornella en su libro Infonomia.com. La empresa es información (Capítulo segundo, Las organizaciones son información) que dado que "la información es fuente de poder" la gente tiende a no compartirla:
no podemos ser tan ingénuos como para creer que la utilización de la información en las organizaciones sigue solamente criterios profesionales
Es como si el que tuviera una información exclusiva tuviera un tesoro que protege para así proteger su empleo y su posición. Dice A. Cornella, citando a otro autor:
Las organizaciones tienden a desarrollar espontáneamente la opacidad informacional más que la transparencia, y a estimular la retención individual de información más que su compartición. Davenport (1992)
Por tanto ... la transparencia informativa brilla por su ausencia en la mayoría de las organizaciones. Como consecuencia (esto que viene es de mi cosecha) se pierden los supuestos efectos benéficos de red que generaría compartir esa información (Ley de Metcalfe: la utilidad de una red es igual al cuadrado del número de usuarios) con sus famosas sinergias (acciones combinadas de distintas personas y fuerzas) y bla bla bla ...
[...] la transparencia y la compartición de información no aparecen de forma natural; para conseguirlas, la organización tiene que diseñar y aplicar una política al respecto
Otros artículos: La Información es poder (I), La Información es poder (II), La información es poder (III), El juego de las prendas