Este comentario debió salir poco después de la realización del Congreso IFLA en Buenos Aires, pero aún vale la pena escribirlo.
Dos colegas de la EIB que asistieron al evento y que son además líderes del Grupo de Investigación en Bibliotecas Públicas de la Escuela, pudieron comprobar lo que hace unos años se comenta sobre el manejo de este sector en IFLA: una especie de "división" que fue evidente en el asunto de las bibliotecas públicas cubanas cuya crisis y desarrollo seguimos por IWETEL.
En esta ocasión las importantes bibliotecas populares argentinas hicieron contactos con la organización del evento para incluir su Red bibliotecaria en la programación de visitas a bibliotecas y no recibieron respuesta alguna. Pero como esas bibliotecas no han llegado a ser lo que son quedandose quietas, organizaron su tour y el día de las vistas de ubicaron con carteles invitando a los asistentes a visitarlos; mis colegas que estaban inscritas en otra de las visitas "oficiales" dejaron su grupo para tomar este que, por sus perfiles, les interesaba más.
Según me cuentan la visita fue estupendamente organizada, en las bibliotecas confirmaron lo que ya sabían de leídas y de oídas: una red fuerte con hermosas bibliotecas bien dotadas, dirigidas por bibliotecarios activos y respaldadas por sus comunidades y hasta por las adminstraciones municipales. Como corresponde a la definición de biblioteca popular. No dudo que tendran sus carencias y necesidades de las que esperamos que Gustavo -si aún nos visita- nos cuente más, pero su fortaleza y desarrollo es un logro que toda latinoamerica reconoce.
Desde acá mis felicitaciones a esos profesionales y ciudadanos (y los colegas argentinos que nos leen y preguntaron por mí). Y mi disguto por la línea que IFLA esta tomando en estos temas que nos son tan caros en América Latina.