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| El monstruo de la enormidad »
"Los dueños de los 112 puestos de la plaza de mercado del barrio San Benito, en el suroccidente de Bogotá, quedaron boquiabiertos cuando Gloria González, en vez de bultos de hortalizas, hizo descargar una biblioteca. Desde entonces, los habituales compradores de frutas, cebollas y hierbas aromáticas encuentran de repente un puesto con las obras más importantes de la literatura universal."
Así empieza la historia de la biblioteca de la plaza de mercado San Benito, publicada hace sólo unos días El Espectador. Esta biblioteca pública-popular (Es pública porque funciona con base en sus principios pero es popular porque aparece y se mantiene sólo por la iniciativa de la comunidad) es uno de esos -no pocos- ejemplos que nos recuerdan la fuerza social de la lectura.
Su gestora cultural promotora de la idea dice:
“El lugar era perfecto. Las plazas de mercado son lugares de encuentro, donde la diversidad y la tradición se mezclan en cada puesto. En Bogotá se olvidaron de estos espacios, que fueron desplazados por los hipermercados y el comercio en almacenes de cadena. Por fortuna, en San Benito sigue siendo el centro de la vida cotidiana”
La historia completa acá.
Me encantan estas historias reales con sabor romántico. Saludos Andrea
Enviado por Ana. Agosto 6, 2004 06:20 PM